
Ante el encuentro nazi-fascista que se celebrara el 28 de Enero en Sevilla, CJC Sevilla muestra claramente su repudio hacia el fascismo en general, ideología que -sirviendo de herramienta a la clase dominante, el Capital Financiero- antepone la violencia y el odio racial a la superación del modo de producción capitalista, causa y raíz de las desgracias que vive la Clase Obrera y los Sectores Populares de todos los pueblos y naciones; y hacia este encuentro en particular, que no tiene otra razón de ser que no sea la de el apoyo organizativo de una organización fascista de renombre en Europa como Casa Pound a las distintas formaciones nazi-fascistas del continente europeo y el Estado Español para comenzar a tener influencia sobre las masas.
El objetivo principal del evento es el refuerzo de las organizaciones de tendencia fascista en el Estado Español utilizando las formas organizativas italianas de la Casa Pound. Para ello, miembros de la Casa Pound mostraran su modelo organizativo -la creación de Centros Sociales Ocupados de carácter fascista donde alojar a los miembros de la clase obrera y sectores populares arruinados y sin techo, con el fin de confundirles ideológicamente y que tomen otra lucha que no es la suya, la lucha por reprimir los futuros movimientos de masas revolucionarios- ante una agrupación de fuerzas fascistas provenientes desde todo territorio ibérico y parte del continente europeo.
El fascismo surge como ideología diametralmente opuesta al comunismo en un contexto de fuerte crisis económica, posicionándose como otra alternativa política al capitalismo que busca acabar con las difíciles circunstancias materiales de la población y con la farsa de la democracia burguesa. El centro de su ideario es la exaltación de las naciones, del sentimiento patriótico escudado en un oleaje de odio y violencia contra aquellos de diferentes nacionalidades o color de piel que conviven en los países occidentales, en vez de formalizar un análisis científico y consecuente con la realidad; todo ello por encima de la división clasista de la sociedad, es decir, tratando de unir pretendidamente a los explotadores y a los explotados por “el bien de la nación” donde se desarrolle este movimiento.
Tiene un discurso aparentemente anticapitalista pero en la práctica sus cometidos históricos han dilucidado su verdadera identidad y función como herramienta extensible del Capital Financiero. Utiliza la crítica de la democracia capitalista con propuestas aparentemente socialistas embaucando a las masas ansiosas de una solución a sus carencias materiales. Deja en un segundo plano las verdaderas pretensiones elitistas y anti-democráticas, sobre las que se sostiene esta doctrina, y la verdadera esencia de este pensamiento: el odio hacia a la emancipación de la clase obrera arguyendo cosas como la destrucción de la nación histórica o la unidad de la nación.
A pesar de que los medios de comunicación y de manipulación cultural equiparen a los militantes e ideas comunistas con las fascistas, la realidad es que la persecución de los primeros es el principal objetivo de las instituciones del Estado Burgués, mientras que la presencia fascista es ignorada de manera sistemática debido al papel de cómplice que esta presencia reaccionaria juega. Lo más esclarecedor de la situación es la impunidad y libertad de la que gozan estos elementos ,cómplices de los poderes fácticos, en tiempos en los que el discurso hegemónico es el de los derechos humanos, el de libertad, igualdad y fraternidad entre todos los seres humanos. También se les da derecho a ser candidatos del proceso electoral a pesar de que los distintos comportamientos de los que presumen estos grupos: racismo, xenofobia, homofobia, machismo, etc…, contradigan todo derecho humano universal alcanzado supuestamente gracias a la redacción y vigencia de las constituciones en “democracia” (burguesa) y a la Carta de Derechos Humanos de la ONU, pues en “democracia” (burguesa) se figura una libertad conceptual puesta en práctica. Y solo son denunciados estos comportamientos cuando salen de forma clara y concisa a la luz. Un ejemplo es el asesinato del compañero antifascista Carlos Palomino, el asesino del cual fue juzgado gracias a las claras imágenes de las cámaras de video del Metro de Madrid, que constituían una prueba más que evidente e irrefutable. Cada vez más podemos observar que a este tipo de grupos no se les planta cara, al contrario, se le ofrecen espacios para la difusión de su ideario sin censura alguna (Wikipedia, sitio web conocido por su censura, recoge esta definición sobre Casa Pound: “es una organización italiana de extrema derecha dedicada a proveer de vivienda a las familias italianas sin techo”).
Su objetivo principal es la creación y el desarrollo de luchas internas en el seno de la clase obrera a nivel internacional, así evitan la unidad internacional de los trabajadores, la única amenaza real de su sistema. Uno de sus principales recursos es la exaltación de la raza blanca, el rechazo y la acusación de los inmigrantes como responsables de la decadencia de las poblaciones occidentales, ocultando el genocidio de la clase obrera de países subdesarrollados, cuando la apropiación de sus recursos naturales y la explotación de los trabajadores -independientemente del color de su piel- son la base de la economía en los países desarrollados, cuando es la esclavitud asalariada la base del beneficio del gran capital.
Entonces, la historia nos demuestra que el fascismo no es más que la legitimación de la violencia entre los trabajadores de distintos pueblos y naciones, la manipulación de la mayoría social de la población distrayéndola de sus intereses objetivos -la superación del capitalismo- y poniéndola al servicio del Estado burgués. El nazi-fascismo es el perro de presa de la clase dominante que mantienen a la clase obrera controlada, creída de que lo más conveniente es dejar en manos de los partidos de la extrema derecha todo el poder cuando amenaza el auge revolucionario de las masas dirigidas por el Partido Comunista. La Gran Burguesía no va desprenderse voluntaria y espontáneamente de los intereses de clase que aseguran sus privilegios y no dudara en utilizar las prácticas más deplorables, como usar la ideología fascista. El contexto bélico internacional y la guerra sucia en la calle contra inmigrantes y comunistas encubierta en todo momento por el aparato mediático y político son una prueba directa.
Por ello y por mucho más hay que procurar frenar todo intento de organización y expansión fascista en Sevilla pues su actitud beligerante supondría un peligro para clima social de la ciudad. Son muchas las atrocidades que estos grupos tienen a sus espaldas. No queremos y no permitiremos que ideologías ajenas a los intereses de la clase obrera y al servicio de la burguesía proliferen en nuestras calles. Necesitamos clarificar ante la clase obrera el carácter parasitario del fascismo en su consciencia pues no reconoce ninguna propuesta política concreta que destruya al capitalismo, que destruya la dominación de la capa más alta de la burguesía sobre la Clase Obrera y los Sectores Populares.
Evitar la consecución de estos actos es de vital importancia para que el Fascismo no consolide su estructura social y enraíce en la clase obrera. Clamamos a todas las y los trabajadores para que se posicionen contra la ideología fascista, contra la violencia y el odio entre seres humanos por razones como el color o la nacionalidad, contra el principio de constante lucha entre pueblos, para que se posicionen contra la ideología burguesa -tanto la ‘progresista’ como la reaccionaria y conservadora-, contra la explotación y el robo del trabajo la clase obrera y contra el principio de no participación en la vida política y económica por su apariencia inaccesible y ajena a nuestra voluntad.
DECIRLO UNA VEZ MÁS: Enterraremos al fascismo y a sus creadores con la lucha conjunta, constante y consciente de la clase obrera.
¡NO, NO,NO PASARAN!
CJC Sevilla